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Historia de la Oxigenación Hiperbárica
 1774 Joseph Priestley descubrio el oxígeno.
1830 Tres médicos galos: Jurnod (Paris), Tolaire (Mompelier) y Pravaz (Lyon) introdujeron el O2 como método terapéutico y ello dio lugar a que en Europa se construyeran alrededor de 50 centros de medicina hiperbárica, entre los cuales sobresalió el fundado por Bertini en Montpelier.
1878 El francés Paul Bert escribió su obra La presión barométrica, donde no sólo previó la mayor parte de las aplicaciones de la OHB, sino que describió las consecuencias de la intoxicación por oxígeno.
En el siglo XX, Dr. Cunningham fabricó en Cleveland la mayor cámara hiperbárica del orbe (ver foto), con 5 pisos y 64 pies de diámetro, donde aseguraba poder curar afecciones tales como la diabetes, la sífilis, el cáncer y otras.
1960 Cuando los profesores Ite Boerema (Ámsterdam) y Churchill (Londres) terminaron simultáneamente sus trabajos sobre la aplicación terapéutica de las altas presiones parciales de O2, se publicó el libro Vida sin sangre, donde quedaba demostrado que después de ello se incrementaba significativamente el contenido de ese metaloide gaseoso en los medios líquidos del organismo, especialmente en el plasma sanguíneo.
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